Este es el último artículo que voy a redactar, en el cual voy a valorar la utilización de los blogs en la clase de lengua.
El blog me ha servido para poder leer textos y entender todas las palabras, ver su significado, como en el caso de los poemas que aparecen palabras como:
Albor, que significa amanecer.
Ocaso, que significa oeste.
También me ha ayudado a expresarme y redactar de otra manera, siguiendo unos pasos, fijándome en las faltas y en el sentido de cada oración.
Es decir, he aprendido a saber corregir mis artículos.
La utilidad del blog en cuanto a la motivación para realizar las tareas ha sido beneficiosa personalmente, ya que hacer un trabajo en el blog, no supone la rutina de estar en clase sentada escuchando lo que dice el profesor, sino ir al aula de informática y utilizar el ordenador, no la libreta y el libro. Significa experimentar otra forma de trabajar, con toda la información en mis manos y siempre con unas hojas que me ayudan a realizar el trabajo en el orden que ha dicho el profesor.
El uso del blog también tiene sus problemas, los cuales pueden ser que no funcione Internet, que el tiempo de los trabajos se haga mas largo, ya que tenemos que fijarnos en todo lo que escribimos, y puede parecer que el estar en el ordenador es divertido, pero si estoy trabajando, es lo mismo que si estuviera en clase, porque tengo que prestar la misma atención.
Tras unos meses, las calles por las que pintabas, estaban relucientes, el camión de la limpieza no tenía que madrugar para limpiar tus dibujos y los de “alguien” ¿quién seria la persona que dibujaba al lado tuyo?
El mes pasado, vino a clase una chica nueva al instituto y para ser más concretos a mi clase. Era alta, con el pelo negro, y muy guapa. En cuanto a su forma de vestir, era un poco rarita: pantalones anchos, camisetas largas y siempre de color negro. Yo decidí acercarme a hablar con ella para que fuera mi amiga. Al principio le costó, pero poco a poco fuimos cogiendo confianza. Su nombre solo lo dijo una vez, Mariela, así se llamaba. No solía hablar mucho, era tímida y reservada hasta que me di cuenta de porqué nunca decía nada. Durante las primeras semanas estuvimos hablando de mí, le conté toda mi vida, y ella escuchaba muy interesada.
—Bueno Mariela, ya te he contado todas mis cosas. Es hora de que me hables de ti—preguntó Marta.
—Pues ya sabes como me llamo, ¿para qué quieres saber más? —contestó Mariela, escapándose de la conversación.
No entiendo porqué nunca me decía nada, siempre se salía con excusas. Hasta que un día decidí seguirla para saber donde vivía quien era su familia… Salimos del instituto y para que no sospechara le dije que me iba a casa de mi abuela a comer, entonces pude seguirla sin que me dijera nada. Llegamos al centro de la ciudad y nos metimos por una callejuela.
—Bueno Marta, ya he llegado. Espero que no te quede mucho camino de aquí a casa de tu abuela…—dijo Mariela con un tono irónico.
—No tranquila esta a dos calles de aquí. —indicó Marta.
¿Cómo podía saber ella que la abuela de Marta vivía antes de llegar a aquella callejuela? Para no quedarme con la duda volví a casa de Mariela y toque al timbre:
— ¿Si?
— ¿Está Mariela?
—No, se ha equivocado.
—Vale disculpe. Una pregunta ¿Usted sabe si vive en esta finca una niña que se llama Mariela?
—No, que yo sepa aquí no hay nadie con ese nombre.
—Bueno muchas gracias y disculpe por las molestias. —se despidió Marta educadamente.
¿Cómo que Mariela no vivía allí? Pero si acababa de verla subir las escaleras, y entrar en la puerta 3. Desconcertada volvió a su casa. Esa tarde no pude dejar de pensar donde podría estar Mariela, todo el rato estuve pensando y dando vueltas al tema.
De repente entra mi madre a mi habitación:
—Marta baja, ha venido tu amiga.
— ¿Cómo que está aquí Mariela? —pensé al escuchar las palabras de mi madre. Después de ese tiempo de parálisis baje las escaleras y fui al salón.
—Hola Mariela, que sorpresa que estés aquí. ¿A qué se debe tu visita? ¿Te ha pasado algo? ¿Necesitas ayuda?— pregunto Marta rápidamente.
—No tranquila, he venido a contarte una cosa, pero mejor que vayamos al cuarto, por favor. —contestó Mariela saturada.
Subimos a mi cuarto me senté en la cama y ella se quedo de pie mirando por la ventana. Tras unos segundos, se dio la vuelta y me contó quién eras y para qué había venido a mi casa.
Al acabar la conversación descubrí quién era Mariela y para qué estaba conmigo. No era una persona normal, había venido para que me fuera con ella. Yo no quería irme, intente salir, pero al abrir la puerta me precipite por un vacío que me llevó hasta el lugar de donde procedía Mariela. Nadie supo más de mí, aquel día Marta había desaparecido…
Una joven, se hace amiga de una chica nueva del instituto, las dos congenian muy rápido. Al pasar el tiempo, se da cuenta de que ya no la trata como siempre, ella intenta averiguar qué es lo que le pasa; pero su amiga no le quiere decir nada de su vida. La chica nueva no tenia identidad. A lo largo del relato ella intenta averiguar quién es verdaderamente su amiga.
Por última vez, hiciste un dibujo para que aquella persona viera la tortura que pasaste aquella noche en el cuartel.Querias avisarle de que dejara de pintar porque era peligroso. Una señal, un aviso.
Te llevaron al cuartelillo por dibujar en el paredón, pero solo pasaste allí una noche. Una noche de miedo, nervios, rabia... solo querías pensar en la mañana del día siguiente.
Un alivio, se había hecho de día las ganas de esperar al guardia a que te abriera la celda, para poder salir a la luz de una mañana esplendida.
No lo conseguiste, porque al día siguiente ya había otro dibujo. Dibujaste un dibujo en forma de pregunta para que la persona te contestara.
No querías que te quitaran tu espacio para pintar ya que ese era el único lugar donde la policía pasaba a media noche y no te impedían explayarte.
Esa misma noche decidiste salir a ver si te había contestado la persona que pintaba al lado tuyo.
Por sorpresa, la policía apareció y te detuvieron.
Paseabas por la calle como todos los días, en busca de un lugar donde dibujar, al lado de un bonito escaparate encontraste un espacio ideal ya habia un dibujo anterior pero tu no le diste importancia.Al día siguiente, volviste a pasar por el bonito escaparate para ver tu dibujo, y te diste cuenta de que lo habían estropeado con otro dibujo al lado.
Decidi dibujar algo para que la persona que pintaba encima de mis dibujos parara.